Conocí una vez a una joven de hermosos ojos azules, piel tersa como una manzana y largos cabellos dorados. Pero, lo impactante en ella, no era toda su hermosura, si no, las inmensas alas de su imaginación.
Se llamaba Isabela y creció en un oscuro orfanato, debido a que sus padres murieron cuando ella estaba muy pequeña.
Cuando yo la conocí me sorprendió mucho ver como ella se sonrojaba y se escondía, así que decidí preguntarle que ocurría entre ella y yo.
Ella se sonrojo, pero de igual forma me contesto diciendo:
- hace mucho tiempo que usted aparece en mis sueños; sueño cada día que bailamos en una noche estrellada, es mas no tiene que decirme como es usted, yo ya lo conozco y créame he pensado en usted mucho tiempo atrás.
Me sorprendió escuchar tales palabras, ella se me hacia conocida, pero yo no la recordaba.
Inmediatamente ella noto mi asombro salio corriendo sin ninguna razón; se escondió y esa noche no la volví a ver por más que la busque.
Regrese al mismo sitio todas las noches, semana tras semana, hasta que un día la volví a ver.
Ella se sonrojo como antes, pero no se movió de allí, yo me acerque y ella me dijo:
- hay muchas cosas que talvez te asombren de mi, pero, es importante que las conozcas.
Un día en medio de mi soledad, encontré un poder en mí, que quizás no comprendas.
Sentí que todo lo que imaginaba podía hacerse realidad, si, se que suena increíble, pero era real, todo lo que imaginaba podía hacerse realidad.
Comencé a imaginar muchas cosas, manzanas, peras, ratones, gatos… muchas cosas, pero siempre que imaginaba personas para no estar más sola, no salía, no se hacían realidad.
Hasta que un día empecé a soñarte a ti y algo en mi corazón me decía que eras real, pero que no habías sido obra mía.
- yo también tenia que decirte algo, respondí
He pensado mucho en ti, pues te me hiciste muy conocida, y claro que te conozco…
Tú eres la maga de mis sueños, yo también he soñado contigo
